Aparece muerto 'Pakito', el delfín que ha vivido siete años en aguas de Gipuzkoa
Fecha jueves, 31 de marzo de 2005 a las 18:36:46
Tema De todo un poco


El cetáceo llevaba varios días sin ser visto y fue hallado sin vida ayer por la mañana en el puerto de Pasaia. La autopsia desvela que tenía una afectación pulmonar.

SAN SEBASTIÁN. DV. Llevaban casi una semana sin ver el lomo gris oscuro del delfín Pakito en Pasaia. Quienes a diario pasean junto a la bocana del puerto preguntaban por él. ¿Dónde está? ¿Se habrá marchado? No era la primera vez que este cetáceo que hace siete años eligió las aguas de Gipuzkoa para vivir, se ausentaba. Sin embargo, lo que muy pocos sospechaban era que su hora había llegado. Ayer por la mañana, su cuerpo era avistado desde el remolcador Facal Dieciocho. Los tres metros de envergadura de este delfín mular flotaban a merced de la marea, en aguas próximas a San Pedro.

Los restos del animal fueron recuperados y examinados por Pablo Cermeño, miembro de Ambar, Sociedad para el Estudio y la Conservación de la Fauna Marina. El biólogo verificó los perfiles de la aleta dorsal. No había dudas, era él. La autopsia practicada por la tarde en las instalaciones de la Sociedad de Ciencias Aranzadi desveló que el cetáceo padecía una afectación pulmonar, «aunque no se ha podido determinar si ha sido esta dolencia la causa de la muerte», precisó Cermeño. Aunque usuarios del puerto de Pasaia indicaron que el delfín había sido golpeado por una embarcación, los expertos dudan de que el impacto fuera el causante del fallecimiento.

Las vísceras del animal serán analizadas, mientras que varias piezas dentales se remitirán al centro de investigación de cetáceos de La Rochelle para determinar su edad. Posteriormente, los restos de Pakito serán enterrados para en un futuro poder recuperar su esqueleto.

De Orio a Pasaia

Pakito hubiese cumplido este verano siete años de estancia en aguas guipuzcoanas. Fue divisado por primera vez en la primavera de 1998, a la salida de la ría de Orio, con otros dos ejemplares de su misma especie. Durante varios meses, los tres nadaron juntos hasta que un día Pakito se quedó sin compañía. En el invierno de 1999 se estableció definitivamente en La Concha.

Desde su llegada se había convertido en una atracción para mayores y niños. Pasó a ser poco menos que un símbolo más de la ciudad. Fotografías suyas haciendo piruetas sobre el agua se venden como posters en librerías y tiendas.

Los piragüistas y algún que otro submarinista han sido, probablemente, al margen de los biólogos, quienes más han podido aproximarse a él. Pese a tratarse de un animal salvaje, nunca había protagonizado un ataque, aunque en más de una ocasión sí ha llegado a chasquear los dientes, «en una clara señal de agresividad», según precisa la bióloga donostiarra Isabel Guzmán, miembro también de Ambar.

Se ignora por qué decidió asentarse primero en Donostia y luego en Pasaia. No obstante, no es algo infrecuente. Guzmán señala que «se conocen unos sesenta casos similares de delfines solitarios en todo el mundo».

Fuente: JAVIER PEÑALBA El Diario Vasco





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